Deixo aquests interessants articles que parlen de les tempestes que van donar a la Petita Edat de Gel amb diversos estudis i evidencies.Pot ser les potents ciclogenesis explosives que van començar a sovintejar amb aquella famosa del Gener del 2009 en endavant i les brutals de l,hivern 2013/2014 al Cantàbric,U.K... son precursors i senyals de que es podria estar tornant a repetir un altre episodi similar al de la PEH,veurem com evolucionen els proxims anys:
Historic Storms of the North Sea, British Isles and Northwest Europe
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Este libro es un estudio único de las grandes tormentas de viento de los últimos 500 años que han afectado a las Islas Británicas y los mares y costas del noroeste de Europa. Esta es la única región en la que hay suficiente información disponible en los archivos para hacer un estudio de este tipo es posible. Casi todas las tormentas desde 1700 se reportan con mapas meteorológicos y estimaciones fuerza del viento y mediciones. El libro también analiza las tendencias y variaciones seculares y el impacto de estas grandes tormentas de la gente de mar, las poblaciones locales y el paisaje. El libro será de utilidad para científicos, ingenieros, historiadores, economistas y conservacionistas...
https://www.cambridge.org/us/academic/su…orthwest-europe
Lamb cree que “es poco probable que la incrementada actividad de las tormentas en la Pequeña Edad de Hielo (PEH) tuviese que ver con la fuente de energía potencial en el, al mismo tiempo, aumentado gradiente térmico entre al superficie más fría del océano en los mares alrededor de Islandia y al océanos al sur de 50-55N y la Bahía de Vizcaya.
Un paper en 2011, por Trouet, Scourse y Raible, llega a la misma conclusión. Ellos evaluaron una cantidad de proxys que proveen evidencia de un aumento en las tormentas en el Noroeste de Europa, durante la PEH. Por ejemplo:
La instalación de la PEH en el NO de Europa está notablemente marcada por el desarrollo de las dunas costeras a lo largo de las líneas costeras de la Europa occidental, ligadas a vientos sumamente fuertes durante la tormentas (Clarke y Rendell, 23009; Hansom y Hall, 2009) inundando con frecuencia asenta-mientos locales y por consiguiente con evidencia archivada que lo apoya (cf. Lamb, 1995; Bailey et al., 2001).
Existe una cantidad de estudios de registros de depósitos eólicos de arena del occidente de Dinamarca que han registrado un período de desestabilización de las dunas de arena costeras y migración de arena durante la PEH y la han atribuido a una combinación de un aumento en la actividad de tormentas y fluctuaciones de los niveles del mar (Szkornik et al., 2008); Clemmensen et al., 2001; Aagaard et al., 2007).
Similares registros e interpretaciones están disponibles para las Islas Británmicas (Hansom y Hall, 2009) y Escocia )Gilberson et al., 1999; Wilson, 2002).
La información de la frecuencia de tormentas está provista por documentos navales históricos. En un análisis de los libros de bitácora de la Marina Real inglesa en el Canal de Mancha y los acercamientos del sudoeste cubriendo al período entre 1685 y 1750, Wheeler et al., (2010) notan un marcado aumento de la frecuencia de las galernas durante uno de los episodios más fríos de la PEH a fines del siglo 17 (1685-17000) hacia el final del Mínimo Maunder (MM). Durante estos años fríos del Mínimo Maunder el índice de galernas –la propor-ción de días sin borrasca- fue marcadamente más alta, con el calentamiento de 1730 marcado por una reducción de la actividad de borrascas (Wheeler et al., 2010)
Esta fase tardía del Mínimo Maunder está también registrada por la deflación de arena en las turberas ombro-trópicas de Store mosse y Undarmosse en el sur de Suecia (De Jong et al., 2006).
Más evidencia del aumento en la severidad de las tormentas durante el Mínimo Maunder la provee una recon-strucción basada en archivos (1570-1990) de “tormentosidad” en el Atlántico Noroeste y el Mar de Norte (Lamb y Frydendahl, 1991), que muestran una secuencia de severas tormentas de predominancia medio año invernal (Octubre-Marzo) en el período 1690-1720.
Es importante notar, sin embargo, que el aumento de la actividad de tormentas durante la PEH no estuvo restringida al noroeste de Europa sino que también se registró más la sur a lo largo de la costa del Atlántico en Holanda (Jelgersma et al., 1885) y el norte y sudoeste de Francia (Sorrel et al., 2009; Clarke et al., 2002), Estas regiones están localizadas en el margen sur de la ruta de las tormentas del oeste en el Atlántico Norte durante las fases positivas de la NAO (Oscilación del Atlántico Norte) y podrían así apoyar potencial-mente a la mayor tormentosidad del escenario de pleno invierno de la Pequeña Edad de Hielo.