Bon dia.
A plaça Kennedy al peu del Tibidabo a Barcelona 18,6º i 65% d'humitat. Cel amb cirrus, cirrostratus i altocúmuls. Ambient suau de maig que es mantindrà avui i demà. No es descarta algun ruixat per la tarda, però sempre coses puntuals. Dijous començarà a penetrar aire fred en alçada i, amb l'aire càlid i relativament humit de superfície, tindrem un clar augment de la inestabilitat. Ho haurem de seguir ja que alguns models ens posen ruixats i tempestes de certa consideració. Jo encara no ho veig molt clar. Després baixada progressiva de les temperatures i ja a partir del cap de setmana es continua veient un canvi de situació força interessant.
I ja que tenim tranquil·litat, us deixo un article publicat a El Periódico sobre un desastre històric en el que una profunda pertorbació mediterrània hi va tenir molt a veure:
METEOMANIA 1033 EL DESASTRE DE LA SÉMILLANTE
Francia intervino destacadamente en la Guerra de Crimea (1853 a 1856). El 14 de febrero de 1854 partió de Toulon, en el sur de Francia, una espléndida fragata llamada la Sémillante. Su destino era el Mar Negro y estaba cargada con 400 toneladas de material bélico. La tripulación constaba de 350 hombres a la que había que añadir 400 pasajeros. A pocos kilómetros de su partida el viento empezó a soplar del suroeste, cada vez más fuerte y el cielo se iba cargando de nubes. A la altura de Córcega el tiempo se complicó con viento muy fuerte y lluvia constante. Las olas superaban los tres metros. Faltaba poco para alcanzar Cerdeña cuando el comandante de la fragata ordenó pasar por el estrecho de Bonifacio, que separa Córcega y Cerdeña, creyendo que el temporal sería menos duro. Fue la peor decisión de su vida. El temporal arreció aún más, conviertiéndose casi en huracán. El viento del sur arrancaba algunos techos de la localidad de Bonifacio y las olas alcanzaban los 8 metros. A las 11 de la mañana del día 15 el guarda del faro de La Testa entrevió confusamente un navío que navegaba a la deriva, perdiéndolo de vista a los pocos minutos. Una hora más tarde el huracanado viento del sur arrojó el barco contra las islas Lavezzi, que no son más que un grupo de islotes y escollos. Desde la costa se oyó un ruido largo y sordo, como un trueno. El barco chocó violentamente contra los escollos. El pánico a bordo debió ser indescriptible. No hubo supervivientes. Ese mismo año el gobierno francés creó una red de observatorios meteorológicos en todos sus territorios para predecir catástrofes como la de la Sémillante.
Alfred Rodríguez Picó